domingo, diciembre 05, 2010

Llegó la navidad...a 30ºC

Y como quien no quiere la cosa, llegó la Navidad. Una navidad especial, pues nunca había visto un encendido de luces de navidad en pantalón corto, chanclas, manga corta y sudando como un pollito. Algo extraño, ¿no? Pues es lo que suele pasar en Río de Janeiro en el encendido del Árvore de Natal da Lagoa. Algo simplemente espectacular.

Para aquellos que me conocen, saben que situaciones con mucho bullicio, teniendo que estar de pie mucho tiempo y sólo para ver unos fuegos artificiales y ver encenderse unas lucecitas no son de mi estilo. Pero hice una excepción en este caso y debo reconocer que mereció la pena. No sabía que los cariocas ponían tantas ganas, pasión y emoción a un acto tan singular como el que presencié ayer. Un encendido de un árbol de Navidad en mitad de un lago de Río en el verano, por ahora no tan duro a pesar de los 35ºC de algún día pasado, es algo que a un nacido y criado en el hemisferio norte se le escapa un poquito, sobre todo por verse sudando a chorros y no estar con bufandas, gorros, anoraks, guantes y demás vestuario propio del polo norte. Fue una sensación distinta. Debo reconocer que me sorprendió gratamente la escenografía, como se apasionó la gente con cada vuelo de fuego y como lo vivieron, en cierta manera, contagian esa alegría. Si de una cosa me voy dando cuenta, es que cualquier excusa en Brasil es buena para hacer alguna celebración. En eso se nota el carácter latino.

Como muestra de mi bondad, dejó un vídeo del youtube que algún amigo carioca ya dejó colgado en la red.


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